Según explica Mario A. Escarcega, Especialista en Trazabilidad Internacional, «la trazabilidad bovina ha dejado de ser un mito para convertirse en una realidad, al tener como ejemplo a una finca que ya implementó en sus procesos un sistema de trazabilidad bovina. Esa finca es conocida como la María Isabel, propiedad de Fito Duque Altamirano».

Este proyecto se inició identificando a los primeros 1,000  animales que iban a ser trazados o identificados con un chip. La implementación de este sistema no es difícil, lo que se necesita sobre todo es interés en mejorarse, manifestó Tomás Altamirano Mantovani, hijo de Fito Duque. Y agregó «que era necesario e impostergable dar el paso, pues los consumidores requieren cada día de mayor información, e implementando este sistema, podrá tenerse la misma desde el nacimiento del animal, quienes son sus progenitores, qué alimentos se le suministró, qué medicamentos se le ha aplicado, si ha padecido o no de alguna enfermedad, y si ha abortado, entre otras». Es decir, toda la información aparecerá registrada a través del chip que será colocado en la oreja de cada animal.

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