Saident, compañía española especializada en la integración de soluciones de identificación por radiofrecuencia (RFID), ha firmado un acuerdo con la empresa PowerID, especialista en la fabricación de soluciones RFID para distribuir en exclusiva los productos de ésta última en España. PowerID desarrolla etiquetas RFID pasivas asistidas con batería (BAP), unos tags semipasivos únicos en el mercado que mejoran el rendimiento en entornos no amigables para la RFID, como líquidos, metales y grandes masas de papel, y permiten ampliar los usos en la industria logística, metalúrgica, química, papelera, alimentaria y farmacéutica.

Los tags de la firma israelí PowerID permiten usar la tecnología de identificación por radiofrecuencia en áreas que, hasta ahora, afectaban las transmisiones de la tecnología RFID tradicional. Las nuevas etiquetas incorporan una batería elaborada con tintas conductoras que hace que la RFID pueda aplicarse, en productos en los que hasta ahora estaba limitada, como algunas aplicaciones en la industria logística, metalúrgica, química, papelera, alimentaria y farmacéutica. Saident es una de las cinco compañías europeas, y la única en España con la que PowerID ha firmado un acuerdo de distribución en exclusiva

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“La tecnología RFID pasiva tradicional entra en dificultades cuando tiene que servir para controlar ciertos productos, como líquidos, metales, o grandes masas de papel. Los líquidos y el papel absorben las ondas de radiofrecuencia, por lo que hacen de barrera y dificultan la comunicación entre el tag y el lector RFID. Con los metales pasa justo lo contrario: la señal es reflejada, lo que provoca también que el sistema RFID pierda propiedades. Las etiquetas BAP RFID, gracias a su batería, superan estos problemas y abren el abanico de posibilidades de desarrollo de soluciones para industrias en las que hasta ahora estábamos muy limitados”, explica Dani Rodríguez, director general de Saident.

En los sectores que trabajan con estos materiales se podían utilizar como alternativa, hasta ahora, tags activos de RFID, pero el coste de estas etiquetas, alimentadas por una batería propia, aumenta el precio de la instalación. Los tags BAP RFID permiten la lectura hasta 40 metros de distancia, abaratan la tecnología y son aptos, también, para utilizarlos directamente en alimentos –no en los envases–, de forma que se controla mejor la cadena de frío.

Una industria que se beneficiará de los tags BAP RFID, que hasta ahora no podía utilizar esta tecnología a un precio asequible, es la papelera. En la manipulación de papel se utilizan rollos de varias toneladas, y el tag pasivo tradicional, adherido al canuto, no logra traspasar las múltiples láminas de papel que lo rodean para transmitir información a los lectores. Las nuevas etiquetas permiten una gestión más eficaz de los inventarios a un costo menor.

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