La implementación de etiquetas RFID en la cadena de abastecimiento tiene sus beneficios, sin embargo un experto de la compañía Wharton, Gerard Cachon, es realista en cuanto a la tecnología RFID y recomienda no ver en ella una panacea al instante. Basándose en investigaciones propias, sostiene que obtener más datos de ella no es necesariamente una solución: “La verdadera clave reside en reducir tiempos”. Hoy hay más información que nunca, pero eso no se traduce necesariamente en mayor celeridad.

Sin duda, la información por sí sola no resuelve problemas en la cadena de abastecimiento. En el caso de alimentos envasados, “una sola góndola puede tener productos que venzan en dos, diez o quince días. Sería bueno conocer la fecha de expiración de cada pieza. Pero faltan sistemas aptos para aprovechar bien los datos extraídos por RFID.

Así las cosas, la perfección se logrará cuando sea posible monitorear cada componente en cada fase de un proceso. Esto implicará, por ejemplo, vincular piezas armadas en China con embalaje o envasado en Japón, envíos vía Unión Europea y distribución en Estados Unidos. Por lo común, en cada eslabón de esa cadena pueden surgir trabas o errores. Aplicar radicalmente la tecnología RFID a un proceso completo previene esas contingencias.

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