Según explica David C. Wyld, de Southeastern Louisiana University, «es evidente que la industria aérea está siendo sometida a pruebas como nunca antes. La prensa comercial se ha visto inundada de malas noticias sobre las aerolíneas. En todo el mundo, desde EEUU hasta Europa y Asia, las aerolíneas enfrentan costos que van en aumento a medida que el combustible de aviación se vuelve su artículo más caro, con un gran margen de diferencia».

«Están además volando con el viento en contra, ya que la demanda de viajes está cayendo en un hoyo que no es solamente una baja económica, sino la consecuencia de la gran disponibilidad de herramientas tecnológicas, cada vez mejores, que nos permiten sentirnos conectados y nos brindan una posibilidad sin precedentes de comunicarnos y colaborar». Respecto de los carritos de equipaje, el autor explica que «se están considerando cada vez más un elemento clave en la estrategia de la mayoría de las aerolíneas y quizás su única salvación. ¿Por qué? En resumen, se debe a que estos simples carritos de metal son las bestias de carga del servicio al cliente. Estos son los vehículos con los que se transporta la comida, bebida y una gran variedad de artículos a través de una compleja red interna y externa para proveer los servicios a los pasajeros del vuelo. Sin embargo, ellos son también el nivel más bajo de la industria aérea».

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